
Súper Sacro
“Un Héroe de Verdad”
Prólogo
En un espacio que podría definirse como el centro del universo lumpen, pero en tiempo indeterminado, la normalidad parecía absoluta. Calles enceradas, chicos tocando la corneta pidiendo por las esquinas, tráfico de incienso en los callejones, coches a todo volumen con nomadejado…
Sevillópolis no cambia nunca
Día 14 de Febrero año 23 D.M (Después del Muñidor)
Me dispuse como cada viernes a salir para mi jungla. Escogí los últimos hit's del momento; Cigarreras, Esperanza de Triana, Carmen de Salteras… Algunos clásicos; Antología - Presentación al Pueblo, Soria 9… Unos Samples de Rodríguez Buzón; Pero Como Tú ninguna, Estrella de la mañana...
Con mi maletín lleno, me pongo mi traje de chaqueta cruzado de botones
mu gordos, cojo el abrigo y salgo a la noche. Sin duda Febrero es el mes más frío en Sevillópolis y las calles húmedas tampoco acompañan mi camino. En la primera plaza creo intuir una botellona de chicos y chicas, pero al acercarme me aclaro. Ellas eran la niñas del Coro de Capuchinos y ellos eran los que imaginaba. Unos Putos Tunos estaban rondando, o sea, acosando a las chavalitas.
Como no podía ser de otra forma y aunque tenía prisa, me cambié entre dos bidones de basura. Me puse el costá y fui
racheando los pies. Ellos estaban tan entusiasmados que no me oyeron llegar. Les avisé:
- ¡No corré!
El que parecía el jefe y pandereta en ristre, se fue para mí. En ese momento, con un
latigaso de mi faja lo derribé si problemas. En un segundo todos esos Batman de Rochelambert se me echaron encima. Cuando ya me creían asfixiado pronuncié las palabras mágicas:
- ¡A esta é ¡
Lanzados todos por los aires, no daba tiempo a que cayeran cuando ya corrían como alimañas.
Boquiabiertas y sin saber como agradecermelo, comenzaron a cantarme la salve pastoreña mientras yo marchaba rápidamente a
paso de mudá.
Camuflado en el ensayo de una cruz de Mayo, entré en aquella capilla donde pude cambiarme y proseguir mi camino.
Son casi las 12.00. Como siempre Pepe Perejil, con abrigo negro, pinganillo rojo pasión, zapatos de evilla
gorda, vamos, de segurata de cuaresma. Sonriéndome, abre la puerta.
- Buenas noches Pepe.
- Buenas noches DJ Sacro.
El ambiente del bestiario está enrarecido. “Esto lo soluciono yo”. Puse Silencio Blanco y noté como la gente se volvía del revés al llegar el solo. Dirijo la vista a la esquina, y mirándome con complicidad Julio Vera, me guiña el ojo. La Clámide, Rocío, Virgen del Valle… El éxtasis estaba servido.
Que buena noche.
Cinco horas después con todas las luces encendidas, estaba recogiendo cuando pude oir a unos acólitos de grandes patillas decir:
- ¡Otra vez ha aparecido!
- ¿Pero es el mismo?
- Costá mu bajo, camiseta Ferry blanca, fajín de los negros de tó la vida, zapatillas de esparto de la calle Córdoba, pantalón negro con bolsillos hasta el tobillo, y paquete de Cheste en la manga. ¡Ah! y un poquito cojo. Está claro ¡SUPER SACRO!
Con media sonrisa y muy cansado vuelvo a casa. Al cruzar por la calle principal, un coche inmenso con la matrícula RMR, me salpica al pasar por un charco. Otra noche más triunfando, como no. Espero no encontrarme más problemas, por lo menos, hasta mañana.
DJ SACRO
Un amigo muy musicalll....