Los Negritos
La mañana se preveía dura desde el comienzo. No serían ni las once, cuando recibí una llamada avisándome de que iba a recibir una visita algo incómoda. Sin acabar de hablar, entre los visillos de mi ventana, pude ver el logotipo en su matrícula. Era R.M.R. acrónimo de Rogelio Melodía Record, que subía rápidamente las escaleras. Abrí sin que llamara y ante mí, esa extraña figura de melena larga y dedos cortos, me sonreía. Entró solo, aunque era evidente que le esperaban en el descansillo. Se sentó en la única silla del minúsculo apartamento y sacó un CD de su chaqueta junto a un fajo de billetes.
Cuando se fue, recordé lo de la procesión extraordinaria y me apresuré a vestirme. Hoy con el traje caqui.
Me la encontré llegando a San Pedro. Se había producido un hermanamiento muy especial. La Hermandad de Nuestra Señora de la Uña negra del Serengueti acompañaba la cruz de guía de los Negritos.
La mañana se preveía dura desde el comienzo. No serían ni las once, cuando recibí una llamada avisándome de que iba a recibir una visita algo incómoda. Sin acabar de hablar, entre los visillos de mi ventana, pude ver el logotipo en su matrícula. Era R.M.R. acrónimo de Rogelio Melodía Record, que subía rápidamente las escaleras. Abrí sin que llamara y ante mí, esa extraña figura de melena larga y dedos cortos, me sonreía. Entró solo, aunque era evidente que le esperaban en el descansillo. Se sentó en la única silla del minúsculo apartamento y sacó un CD de su chaqueta junto a un fajo de billetes.
- Eso es lo que quiero que pinches por toda la ciudad. (Dijo eufórico).
Agrupación profana de Nuestra Señora de la Pestaña Larga Coronada de Puerto Urraco.
- ¿Y qué tiene esto de especial?
- Son niños albinos que tocan la corneta al pie cojito, y rufan los tambores con las manos… Y me juego mucho dinero. ¡Tiene que sonar! ¿O.k?
Agrupación profana de Nuestra Señora de la Pestaña Larga Coronada de Puerto Urraco.
- ¿Y qué tiene esto de especial?
- Son niños albinos que tocan la corneta al pie cojito, y rufan los tambores con las manos… Y me juego mucho dinero. ¡Tiene que sonar! ¿O.k?
Cuando se fue, recordé lo de la procesión extraordinaria y me apresuré a vestirme. Hoy con el traje caqui.
Me la encontré llegando a San Pedro. Se había producido un hermanamiento muy especial. La Hermandad de Nuestra Señora de la Uña negra del Serengueti acompañaba la cruz de guía de los Negritos.
Ellos iban cantando al estilo del desierto la oración que dice: “Virgen Morenita, tú que alisas las arenas…”
Era elegante a la par que emocionante.
Pero de pronto oí unos gritos que venían de una heladería cercana. El revuelo me impedía ver lo que ocurría, pero pude escuchar cómo una mujer gritaba desde el interior. Unos canis de las galaxias estaban robando. Sin perder un minuto, escondido entre el generador y el Kiosko de algodón, saqué mi costal. Mi faja apunto, mi camiseta del revés y a por todas.
La persiana del local estaba casi echada; estaba claro el plan.
- ¡A tierra los cuerpos!
Cuando estuve a la mitad un…
- ¡A esta é!
La persiana se levantó formando un escándalo trianero. El más bajito de los dos me tiró la pitón al tobillo. Con un pequeño salto a lo patero de San Gonzalo esquivé el objeto, y aprovechando el impulso, pateé la máquina del agua que le cayó en lo alto derribándolo. El otro huyó sin mirar atrás.
Con el local abierto, el aplauso lo inundó todo. Sobre las cabezas pude ver las gorras de la autoridad, y puse pies en polvorosa.
Escondido bajo el manto del palio, y con mi discreta habilidad, me cambié.
La tertulia en “el Refugio” de los seguidores del Casellismo, estaba a punto de comenzar y no podía llegar tarde.
- ¿Te has enterado? Es que no falla el tío. Está siempre donde se le necesita.
-No sé nada ¿de qué hablas?
-Lo de Super Sacro, ¡por favor!...
Mientras mi amigo Nando el escultor me explicaba lo sucedido, los demás componentes de la logia llenaban el bar….
P.D.
Muchas gracias a Juan por la foto de archivo.

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